La montanera de Extremadura: el origen del mejor ibérico

Cuando hablamos de productos ibéricos de calidad excepcional, todo comienza en un momento clave del año: la montanera. En Extremadura, este periodo no es solo una fase de engorde del cerdo ibérico, sino una auténtica tradición ligada a la dehesa, al respeto por la naturaleza y a una forma de entender la gastronomía.

¿Qué es la montanera?

La montanera es el periodo que va, aproximadamente, de octubre a febrero, cuando las encinas y alcornoques de la dehesa extremeña ofrecen su fruto más preciado: la bellota. Durante estos meses, el cerdo ibérico se cría en libertad, alimentándose de bellotas, hierbas y recursos naturales del campo.

Este sistema de alimentación natural y ejercicio constante es el responsable directo de:

  • La infiltración de grasa en la carne
  • El sabor intenso y equilibrado
  • La textura jugosa y aromática del ibérico de bellota

La dehesa extremeña: un ecosistema único

Extremadura cuenta con una de las mayores superficies de dehesa del mundo. Este paisaje, aparentemente sencillo, es en realidad un ecosistema sostenible donde conviven ganadería, agricultura y naturaleza.

La montanera no sería posible sin:

  • Encinas centenarias
  • Grandes extensiones de terreno por animal
  • Un equilibrio natural que se ha mantenido durante generaciones

Cada cerdo necesita varias hectáreas para alimentarse correctamente, lo que convierte al ibérico de bellota en un producto escaso y muy valorado.

¿Por qué la montanera marca la diferencia?

Durante la montanera, el cerdo ibérico puede llegar a duplicar su peso, gracias a una dieta rica en ácido oleico (el mismo que el aceite de oliva). Esto se traduce en productos más saludables y con un perfil organoléptico inconfundible.

Jamones, paletas, lomos y embutidos elaborados a partir de cerdos criados en montanera destacan por:

  • Aromas profundos y persistentes
  • Sabores largos y elegantes
  • Grasa brillante que se funde en boca

La montanera en El Miajón de los Castúos

En El Miajón de los Castúos apostamos por productos que respetan el origen y el tiempo. Por eso, muchos de nuestros ibéricos proceden de cerdos criados en montanera en tierras extremeñas, seleccionados por su calidad y autenticidad.

Puedes:

Cada pieza cuenta una historia: la del campo extremeño, la del invierno en la dehesa y la del saber hacer transmitido generación tras generación.

Un sabor que solo nace una vez al año

La montanera no se puede acelerar ni imitar. Depende del clima, de la cosecha de bellotas y del respeto por los tiempos naturales. Por eso, cada campaña es única y cada producto también lo es.

Disfrutar de un ibérico de bellota es saborear Extremadura en estado puro.

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